El origen del hombre / Manuel Alfonseca

Sabado, 31 Julio 2010

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El origen del hombre / Manuel Alfonseca

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Vivimos en una época de contrastes. El siglo XX, que se consideró, con orgullo, el siglo de la declaración de los derechos humanos, el de la afirmación de la dignidad del hombre, se ha significado también por la negación del derecho más elemental (el de la vida) a los seres humanos no nacidos. Situaciones sociales como la esclavitud, que hace 150 años eran corrientes y admitidas por casi todos, hoy nos parecen justamente bárbaras. No creo equivocarme al predecir que el aborto provocado se convertirá algún día en el oprobio de nuestra época.

Científicamente, la cuestión no plantea dificultades. Para un biólogo, no existe ninguna duda de que los individuos generados por la reproducción sexual, cualquiera que sea su especie, comienzan a existir como tales en el momento de la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Los argumentos que sostienen que los embriones no son seres humanos hasta algún momento posterior del embarazo no tienen base biológica alguna. ¿A qué especie pertenece el embrión, antes de esos límites?

Los plazos que suelen imponerse en algunas legislaciones (12 o 24 semanas) son arbitrarios. No existe en el desarrollo embrionario ningún punto crítico en el que se produzca un cambio significativo que pueda justificarlos. Tampoco existe un punto crítico a partir del cual el embrión pueda sobrevivir fuera de la madre. Este límite es movedizo y depende, no del desarrollo embrionario, sino de las técnicas médicas, que mejoran con el tiempo. Algún día seremos capaces de mantener vivo al embrión y ayudarle a desarrollarse desde el momento de la fecundación (un tema clásico de la literatura de ciencia-ficción).

Sostener que se puede matar al embrión antes de que sea viable fuera de la madre es muy peligroso. Casi ninguno de nosotros puede sobrevivir lejos de la sociedad humana, a lo Robinson Crusoe. No somos viables sin ella. Ese argumento puede justificar que se nos quite de en medio, si resultamos molestos a alguien.

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