Evolución cultural y evolución biológica / Manuel Alfonseca

Sabado, 31 Julio 2010

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Evolución cultural y evolución biológica / Manuel Alfonseca

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La evolución cultural y la evolución biológica son similares: la selección natural actúa sobre ambas. Las producciones culturales compiten unas con otras, algunas se extinguen. Como pasa con los seres vivos, no siempre vencen los mejores: la suerte y la casualidad influyen. Véase cómo Windows-95 barrió al sistema operativo OS/2, entonces más avanzado; o el resultado de la guerra comercial entre los tres modelos de grabación de vídeo: Betamax, 2000 y VHS.

Igual que hay variabilidad genética (en una población de seres vivos de la misma especie coexisten muchas variantes del mismo gen), hay también variabilidad cultural, representada por la coexistencia de marcas y modelos antiguos y modernos, sucesivos y paralelos. Cuando ocurren cambios en el entorno (estamos asistiendo a uno muy intenso) un producto cultural puede salvarse gracias a la variabilidad: por ejemplo, combinando versiones para producir algo nuevo, más adaptado a las nuevas circunstancias.

El paralelo es profundo: a lo que en el mundo biológico llamamos especie, le corresponde en el mundo cultural la cultura o civilización. Pero también existen diferencias importantes entre ambos fenómenos.

Mientras los estudios sobre la evolución biológica se remontan a hace ciento cincuenta años (estamos celebrando esa efemérides de la publicación de El origen de las especies), los de la evolución cultural son más recientes: apenas llegan al medio siglo. Uno de sus pioneros, el biólogo Richard Dawkins (inventor del nombre meme para los elementos culturales equivalentes a los genes) cometió el error de intentar demostrar que la evolución biológica y la cultural son exactamente iguales, olvidando sus diferencias. Porque en la evolución cultural, propia casi exclusivamente del hombre, aparecen fenómenos nuevos, procesos emergentes que la diferencian de la evolución biológica:

  • La evolución cultural es mucho más rápida.
  • Los elementos culturales pueden transmitirse entre dos civilizaciones diferentes mucho más deprisa que los genes entre dos especies de seres vivos (exceptuando quizá las bacterias).
  • Entre los seres vivos, la hibridación entre especies diferentes es un fenómeno muy raro, siempre tiene lugar entre dos especies muy próximas y a menudo conlleva la esterilidad de los híbridos. Por el contrario, la hibridación cultural es muy frecuente, los resultados suelen ser fecundos y es posible que dos civilizaciones enteras confluyan y formen una entidad cultural única.
  • El concepto de verdad proporciona un criterio para la selección cultural desconocido entre los genes. Un gen puede ser más útil que otro para la supervivencia de los individuos que lo poseen, pero no se puede decir que sea más verdadero. Para la supervivencia de un meme, este criterio puede ser esencial. Toda la evolución de la ciencia se basa en ello: después de dos siglos de triunfos, la teoría de la gravitación universal de Newton fue suplantada por la relatividad general de Einstein porque la segunda se acerca más a la verdad (describe mejor el universo). Dawkins, sin embargo, no tiene en cuenta este concepto, pues se empeña en considerar únicamente criterios de utilidad. Por eso, su teoría es incompleta.

Una teoría más verdadera tiene, hasta cierto punto, una utilidad mayor, aunque las teorías establecidas pueden proporcionar más ventajas políticas o económicas que las más correctas. Los científicos y los filósofos han sostenido siempre que es nuestro deber defender la verdad, por encima de beneficios de cualquier otra índole. El deber es otro de los conceptos olvidados por Dawkins y los biólogos que estudian la memética.

 

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