El día que conocí al matemático Ernesto García Camarero

Tuve la oportunidad de conocer a Ernesto García Camarero más o menos hace un mes.  Había acudido al Ateneo para conocerlo de primera mano, y reunirme con parte del alma de este espacio histórico- cultural. Nunca olvidaré ese día. Se preguntarán pero ¿Quién es Ernesto García Camarero? Entre la gente de a pie el matemático es muy desconocido, hasta ahí todo normal pero para mí estupor entre las generaciones de nuevos matemáticos tampoco es mucho más conocido. A pesar de ser un referente por su labor investigadora en el ámbito de la matemática aplicada a la informática. Desde mi punto de vista este desconocimiento se debe en parte al hecho, de que Ernesto siempre ha sido un hombre íntegro nada dado al politiqueo , simplemente un erudito, un hombre de ciencia, que por cierto transmite muy bien sus conocimientos de manera sencilla, clara, amena y sin ningún tipo de altivez.

Ernesto fue discípulo del gran matemático español Julio Rey Pastor, quién introdujo la matemática moderna en España, en el siglo XX. El matemático español una vez nombrado ya catedrático de la Universidad de Oviedo, decidió irse a estudiar con una beca a Alemania. Julio Rey, estuvo cerca de tres años en la Universidad de Berlín y de Gotinga, referencia mundial en ciencia a principios del siglo XX, bajo la tutela del celebre matemático Félix Klein y se trajo con él todo el conocimiento matemático moderno a España. De gran importancia son sus estudios en Geometría y Análisis matemático.

Mientras Ernesto narraba su vida como investigador en Buenos Aires yo pensaba que la sensación que estaba sintiendo yo al conocerlo, debió ser muy similar a la que él sintió cuando conoció  al matemático Julio Rey, autor del libro a través del cual estudiaba matemáticas en su juventud. Parece ser que Ernesto trabajó un tiempo en una oficina de joven, para ganarse el pan. Pero claro, el trabajo de oficina le debía resultar mortalmente aburrido, tanto que aprovechaba el tiempo estudiando matemáticas con el libro de Análisis Algebraico del que luego sería su mentor.

Ernesto Garcia Camarero

 

Ernesto es un hombre alto de cabellera gris, voz profunda, ojos vivaces y francos que no eluden la mirada y de una sonrisa contagiosa. El matemático tiene una mente privilegiada, y su pensamiento es más avanzado que el de la media de los mortales o por lo menos de los mortales de nuestro país ahora mismo. De mente preclara habla de conceptos que ahora nos parecen tan nuevos como el salario social, o el software libre. Y, aunque ha hecho historia en el ámbito de las matemáticas aplicadas a la computación, es un hombre llano que no ha perdido el contacto con la gente de la calle, y como todos los grandes humanistas explica su vida como si nada, mientras uno asiste atónito a sus explicaciones. Incompresiblemente, no existe mucha información sobre él en las redes a pesar de poseer dos premios nacionales e internacionales.

Este hombre fue un precursor de la informática en nuestro país, comenzó a programar ordenadores en los años 55 y 56 en Roma y después, entre el 60 y 64, en la Universidad de Buenos Aires formó al primer grupo de programadores,  cuando estas máquinas eran inmensas, y aunque ocupaban una habitación tenían menos memoria que una simple calculadora actual.

Narra Ernesto con mucha gracia una anécdota muy clarificadora del nivel de conocimiento de la ciencia que ha existido siempre en España por nuestra clase política. Ernesto se fue a Roma para estudiar el funcionamiento de una computadora electrónica al estilo de la de Alan Turing con la idea de regresar para formar luego a otros investigadores españoles. Cuando llegó el momento de regresar a España, para transmitir los conocimientos adquiridos a otros colegas, se encontró con la sorpresa de que en vez de haber adquirido una computadora electrónica, lo que habían comprado era un microscopio electrónico. Ernesto dice que, les preguntó pero hombre ¿Como compraron un microscopio? y ahí viene lo gordo, lo que le contestaron fue, si es lo mismo, los dos son electrónicos ¿No?

La trayectoria de Ernesto es apasionante, formó parte de un equipo investigador en Buenos Aires dirigido por el matemático Julio Rey, quien había tenido que emigrar a causa del régimen franquista. Allí, Ernesto además de investigar ejerció como profesor.

En España, Ernesto fue profesor de la asignatura de Teoría de Autómata y Lenguajes formales en la facultad de matemáticas de la Universidad Complutense de Madrid y de  Informática Teórica en la Politécnica. También fue director del Centro de Cálculo de la Complutense, desde 1968 hasta 1982. Entre sus muchos logros Ernesto García Camarero diseñó el primer sistema de automatización de la Biblioteca Nacional, de referencia mundial, y también desarrolló la biblioteca digital del Ateneo de Madrid. Presidió además la Sociedad Española de Historia de la Ciencia y ha sido precursor de la entrada del software libre en España.

Pero además de todo esto, Ernesto es un hombre sencillo, la siguiente anécdota ilustra muy bien su generoso carácter.

Era ya medio día cuando salimos del Ateneo, y el hombre viéndome tan ilusionado con lo que me había contado , para situarme mejor me llevó al instituto donde él había estudiado, el instituto no era otro que el actual I.E.S. San Isidro, antes antiguo Colegio Imperial de Madrid, ahora público, antes perteneció a la orden de los Jesuitas. Durante los siglos XVI y siglo XVII, los jesuitas querían convertirlo en Universidad, aunque luego esto no fue posible pero esto es otra historia. En este instituto estudiaron multitud de  personajes ilustres como Echegaray, Cela y el propio rey Don Juan Carlos entre otros.

Una vez  dentro, Ernesto me fue explicando varias cosas de su vida de estudiante. Me contó que había sido un colegio muy avanzado que incluso tenían laboratorios de química y lo más sorprendente un museo de ciencias naturales, y  ciertamente, avanzado tenía que ser porque eso no era para nada lo usual en la época más negra de la historia de España.

Pero lo que da idea de la grandeza de Ernesto, supongo que para que no me sintiera abrumado y para valorar mi  profesión como  docente, nos explicó como un profesor les había explicado trigonometría de manera diferente y creativa, su profesor no era otro que el famoso Puig Adam, también discípulo de Julio Rey Pastor, ¿Quién no lo ha visto en los libros de texto mientras estudiábamos ? Bueno, pues Puig Adam les llevó al patio del colegio para medir la altura de una torre de una iglesia, armados de una cinta métrica y unos teodolitos con la idea de medir los ángulos, y de esa manera tan sencilla pero genial fue como el genial Puig Adam les enseñó trigonometría y su aplicación práctica.

El día que conocí a Ernesto comprendí la importancia que ha tenido el trabajo de los matemáticos españoles en el avance de nuestra sociedad y el esfuerzo sobrehumano que hicieron hasta llegar al nivel en el que ahora nos encontramos.

Este es mi pequeño homenaje a los matemáticos españoles y en particular al desconocido por el gran público, de uno de los matemáticos vivos mas importantes de nuestro país, el gran Ernesto García Camarero.

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Escrito por:

Profesor, y Responsable del canal educativo  Profesor10demates. Y autor del libro Historia de las matemáticas de cero al infínito y coautor del manual de bachiller unas matemáticas para todos.

1 Comentario

  1. Un entrañable saludo a quien fue mi profesor de Teoría de Autómatas y Lenguajes Formales y director de tesina en la Universidad Complutense. Como director del Centro de Cálculo siempre facilitó el acceso del alumnado al mismo en los albores de la informática en este país. Muchas gracias por todo, profesor.

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