El espejismo de Dawkins

 

La traducción al español del título del libro The God Delusion de Richard Dawkins [1] no es fácil. La palabra inglesa delusion significa un engaño en que alguien cae de forma involuntaria. El título utilizado usualmente en las traducciones castellanas (El espejismo de Dios) me parece acertado, aunque espejismo no sea el equivalente literal de delusion.

Empezaré señalando un par de inconsistencias. Hay muchas más, pero detallarlas todas exige el tamaño de un libro [2].

·         En el capítulo 3, Dawkins desmonta el argumento teísta de los admirados científicos religiosos (¿cómo no creer en Dios si tantos admirados científicos creyeron?). Estoy de acuerdo con él, este argumento no tiene peso. Pero entonces, ¿por qué se empeña en aducir tantas veces el argumento de los admirados científicos ateos? La mitad del capítulo 1 se dedica a contarnos que Einstein no creía en un Dios personal. En el capítulo 2 afirma, más de una vez, que la mayor parte de los políticos fundadores de los Estados Unidos eran ateos, aunque muy pocos se atrevieron a reconocerlo públicamente. (Supongo que por eso imprimieron In God we trust en sus billetes de banco). También sugiere que Thomas Huxley, que inventó la palabra agnóstico para aplicársela a sí mismo, en realidad debía de ser ateo, aunque no lo reconoció por plegarse a las exigencias de la época. Confiesa que Newton… afirmaba ser religioso. Lo mismo hizo casi todo el mundo [en su época]. Le ha faltado poco para afirmar que Newton también fue un ateo oculto.

·         En el capítulo 4 critica correctamente a Michael Behe porque refuta, sin haberlas leído, las publicaciones que ofrecen una explicación evolucionista para el sistema inmunológico. Pero entonces, ¿por qué Dawkins critica a los teólogos sin haberlos leído? En el capítulo 2 dice que la teología… no se ha movido en 18 siglos. Para él, San Agustín, Santo Tomás y todos los demás teólogos no han existido. Desprecia el campo teológico diciendo que Todavía no he visto una buena razón para suponer que la teología… sea una materia, lo que le sirve de justificación para no perder tiempo leyendo sus publicaciones. En consecuencia, Dawkins ignora la teología moderna y habla como si todos los cristianos fuésemos creacionistas estrictos. (En realidad, su libro va dirigido principalmente contra ellos). Criticar algo sin leerlo se llama prejuicio, eso mismo de lo que Dawkins acusa a los creyentes.

·         En el capítulo 8, defendiendo el aborto provocado, escribe esto: El otorgamiento de derechos únicos especiales a las células de la especie Homo sapiens, es difícil de conciliar con el hecho de la evolución… Permítanme deletrear brevemente el argumento para beneficio de los activistas anti-aborto que sean menos ignorantes sobre ciencia…  La esencia humana de las células de un embrión no puede conferirle a éste ningún estatus moral especial. Es decir, el aborto está bien porque los seres humanos no tenemos ningún derecho, ningún estatus moral especial, comparados con otros seres vivos. Es bueno que se digan las cosas claras. Lo malo es (no sé si Dawkins es consciente de ello) que este argumento echa por tierra la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y puede aplicarse para justificar la esclavitud, los experimentos con seres humanos, el genocidio, y hasta las cruzadas (que parecen obsesionarle, pues las menciona en el prólogo y en los capítulos 2, 8 y 9). También pone en duda su teoría (esbozada en el capítulo 7) de que un ateo puede tener un comportamiento tan ético como un creyente, pues la ética equivale al reconocimiento de que otros seres humanos tienen derechos que yo debo respetar. Si no tenemos más derechos que una hormiga o una planta, ¿qué derechos nos quedan?

En realidad, este argumento no es tan evidente como piensa Dawkins. Muchos biólogos evolucionistas sostienen que el hombre no es una especie más entre diez millones, sino que debería tener el rango de reino de la naturaleza [3].

Veamos otra cita del capítulo 8 sobre la misma cuestión:

La Madre Teresa de Calcuta dijo en su discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz: “El mayor destructor de la paz es el aborto” ¿Qué? ¿Cómo puede tomarse en serio sobre ningún tema la opinión de una mujer con un juicio tan ridículo? Mucho menos pensar seriamente que merecía un Premio Nobel. Quien esté tentado a dejarse engañar por la santurrona hipócrita Madre Teresa, debería leer [aquí menciona un libro].

Palabras del odio, juzgando al amor.

Para terminar, resumiré y refutaré el argumento fundamental del libro (el 747 definitivo) con el que Dawkins intenta demostrar que es muy probable que Dios no exista:

      Para explicar un Boeing 747 hay que postular que hubo diseño.

      El diseñador (el hombre) es más complejo que el 747, y su existencia también necesita explicación (la selección natural).

      Nuestro universo es muy poco probable (menos que un 747). Si fue diseñado, el diseñador ha de ser más complejo que el universo, y por tanto menos probable aún.

      Luego no es probable que Dios exista. Y en caso de que existiese, ¿quién habría creado a Dios? Entraríamos en una regresión infinita.

¿Por qué no funciona este razonamiento? Porque tiene una premisa oculta: supone que el diseñador del universo (Dios) está sujeto a las mismas restricciones que cualquier objeto físico: ser material, contingente, y tener principio y causa. Por eso habla de complejidad (que implica materialidad), probabilidad de existencia (que implica contingencia), y le exige causa y principio (¿quién lo habría creado?) Ese no es, ni nunca ha sido, el Dios del Cristianismo.

Un Dios necesario, inmaterial y sin principio ni causa no es menos probable que el universo. De hecho, si postulamos que ese Dios existe y creó el universo, éste se vuelve automáticamente mucho más probable, porque un Dios creador habría diseñado precisamente un universo como el nuestro, que haga posible la vida inteligente, en lugar de uno carente de interés, que recaiga rápidamente en la inexistencia.

El truco de Dawkins consiste en partir de una definición tácita de dios que él se ha inventado y que no coincide con el Dios de ninguna religión, razonar que ese dios es muy poco probable, y sacar la consecuencia de que cualquier idea de Dios es igualmente improbable. Es un caso claro de lo que los filósofos llaman la falacia del hombre de paja (straw man en inglés). El argumento del 747 dista mucho de ser definitivo, pero como Dawkins parece tan ignorante como Stephen Hawking [4] sobre los principios elementales de la lógica y la filosofía, no creo que se dé cuenta de su debilidad.

[1] R. Dawkins, The God Delusion, 2006.

[2] A.J.Wilson, Deluded by Dawkins?, 2007.

[3] M.Alfonseca, El hombre, ¿un reino de la naturaleza?https://aecomunicacioncientifica.org/es/blog/13-aecc/87657.html

[4] M.Alfonseca, El gran diseño, https://aecomunicacioncientifica.org/es/el-blog-de-la-aecc/96810.html

 

 

Escrito por:

Universidad Autónoma de Madrid

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