Las expertas estuvieron en el Café Manuela

El pasado lunes 13 de febrero la AECC organizó en el Café Manuela la tertulia “¿Dónde están las expertas en las noticias de ciencia?” con motivo de sumarse a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

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Foto de algunos de los asistentes tomada por Pampa García Molina.

 

No cabía ni un alma detrás de la cortina que separaba el espacio destinado a la tertulia del resto del bar. Hubo tardonas con suerte, que consiguieron alguno de los últimos asientos, pero hubo incluso quienes tuvieron que estar de pie para poder disfrutar de un debate tan necesario. El streaming falló porque éramos demasiadas personas conectadas a la misma red wifi, así que los que quienes no estaban allí tendrán que fiarse de esta crónica.

 

Comenzó la tarde con una ronda de presentación y sentando las bases de la situación a la que nos enfrentamos. Y es que a día de hoy “hay que procurar resaltar el trabajo de las mujeres para que se las vea”, como dijo Malen Ruiz de Elvira, excorresponsal de ciencia en El País, en una reflexión que nos acompañó toda la tertulia.

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Ejemplo encontrado recientemente de como se minimizan 40 años de trabajo de una mujer en la prensa.

María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), abrió su intervención subrayando el hecho de que “solo el 7% de las chicas de 15 años se ve en una profesión científica en el futuro”, dejando claro que hay un serio problema con las vocaciones, muy achacado a la falta de referentes. Resaltó que “no son solo los medios los que pecan de buscar científicas famosas, también lo hacen las instituciones cuando buscan a alguien como consejero, cosa completamente superflua y que dificulta aún más la presencia de mujeres en altas esferas. Al igual que cuando un periodista busca un experto, se busca eso, un hombre experto en algo. Ellos son los que acaban catalogados como héroes y pioneros en los titulares y ellas son científicas o investigadoras”.

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Imagen de las ponentes. Laura Chaparro moderando un debate fluido y agradable.

Al hilo de ese comentario, Concha Roldán, directora del Instituto de Filosofía del CSIC, intervino y señaló que “el androcentrismo imperante y la masculinización de los expertos en los medios sucede en todos los campos, no solo en los relativos a disciplinas científicas, también en la filosofía y en todos los demás campos existentes”. Momento que aprovechó Laura Chaparro, periodista de ciencia, colaboradora de la agencia SINC, Muy Interesante y El Español y moderadora de la charla, para mencionar la creación de la Bolsa de Expertas de FAPE, asunto aparentemente prometedor pero que no despertó demasiado interés.

Fue el turno de presentarse para Mónica Salomone, periodista especializada en ciencia, quién confesó que “hasta que no pasó bastante tiempo no me di cuenta de que en mis artículos salían muchos más hombres que mujeres” y contó que “cuando te pones las gafas de la perspectiva de género y vas por ejemplo a la inauguración de un telescopio, es cuando te das cuenta de que si hay una mujer o es la jefa y la tildan de mandona o no tiene prácticamente presencia”. Salomone considera que “en la realización del trabajo de un periodista, tener que hacer un esfuerzo extra para encontrar la fuente que quieres (una mujer) es a priori negativo, pero tal y como están las cosas se debería hacer” para no seguir invisibilizando el trabajo de las mujeres. Este concepto fue discutido por alguna persona en el público, haciendo referencia a que como periodistas “debemos ser espejos de la sociedad”. El problema es que, como espejo, estamos sucios. Esa suciedad son los sesgos que tenemos y hacer un esfuerzo extra es ser mejor espejo.

A este hilo, Roldán explicó con mucha claridad que “estamos viviendo un retroceso claro a una ideología conservadora que califica el feminismo como ideología de género”, e hizo un hilarante símil entre el patriarcado y los aliens de las películas. “Cuando crees que lo has matado reaparece una y otra vez hasta que incluso consigue anidar y salir de nosotras mismas”. “El machismo es una variable social que afecta directamente a la ciencia”.

Todas ellas contaron anécdotas de su vida profesional en las que habían vivido situaciones de machismo explícitas tales como ser recortada de la foto por haber sido confundida con la secretaria de la mesa de ponentes por ser la única mujer presente en ella (Concha Roldán) o una pregunta que molesta especialmente a María Blasco, que es cómo es capaz de compaginar dirigir el CNIO y su propio grupo de investigación, que es algo que todos los jefes de centro hacen y llevan haciendo pero nadie les pone en duda. Para Ruiz de Elvira fue cómo fue ella percibida como periodista mujer por parte de científicos hombre, resaltando la prepotencia recibida por parte de ellos.

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Otra imagen de las ponentes, María Blasco con el micrófono.

Entre todas las expertas definieron algunas acciones para mitigar los efectos del machismo en la comunicación científica:

Desde la dirección y los organismos de comunicación de las instituciones científicas se debe dar visibilidad a las científicas y a la ciencia hecha por mujeres. También es muy importante que se equipare el nivel de exigencia para todos sobreponiéndonos a nuestros propios sesgos. A día de hoy es fácil ver a hombres no especialmente brillantes en puestos aceptables. No es que esperemos mujeres mediocres, es que queremos que no sea una obligación, únicamente para las mujeres, ser extremadamente brillantes para tener un trabajo en ciencia. Hay mucho trabajo que hacer en todos los estratos y puede ser hecho tanto por hombres como por mujeres.

En el campo del periodismo, se animó a no quedarse en lo fácil. No se pide que se sesgue la información ni que se elija, sino no quedarse en el primer nombre conocido o el primer resultado. Que se indague un poco más, haciendo un buen trabajo como periodista y se hable de las expertas que hay haciendo ciencia interesante y de calidad igual que sus compañeros hombres, ya que ellos tienen mucha más atención.

Asistió un público muy activo y participativo que se sintió cómodo en todo momento y libre para participar y compartir sus experiencias y reflexiones, pero hubo un detalle muy llamativo sobre los asistentes. Este es el gráfico de la división por sexos de los socios y socias de Madrid en febrero de 2016, fecha en la que se realizó el Selfi de la comunicación científica en España:

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Porcentajes de hombres y mujeres socios de la Comunidad de Madrid en febrero de 2016.

Es agradable ver que, en Madrid, la AECC cuenta con porcentajes bastante cercanos de socios y socias. En todas las reuniones de la asociación en las que había estado he encontrado una representación, grosso modo, bastante igualitaria. Pero llamaba la atención de la tertulia fue su público, que con sus números respondió tácitamente a la pregunta de dónde estaban las expertas: allí estaban todas, en el Café Manuela, junto con las comunicadoras y las periodistas. Los que no estaban eran ellos, los expertos citados ni los periodistas hombres que no sufren techo de papel como sus compañeras.

De hecho, se nos interpeló como grupo, a las mujeres, con un comentario de uno de los pocos asistentes varones animando a la unión entre sexos y a “pensar en nosotros también”. A todas y todos los asistentes a la tertulia así nos hubiera gustado, pero no estaban. Y yo me pregunto por qué, ya que son los socios hombres los más activos en la asociación y en los debates (no hay más que contar los mensajes de la lista de correo, donde en las discusiones y debates suelen arrasar por goleada las voces masculinas). Sin embargo, en las fotos de la asamblea de socios de noviembre se ve una muestra que coincide mucho más con los datos que las de la tertulia:

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Fotografía de grupo en el MNCN el día de la Asamblea y I Encuentro de Socios el 18 de noviembre de 2016.

Existe una gran diferencia en el interés -más bien, falta de interés- de los hombres en temáticas relativas a la igualdad. Ellos son quienes ostentan las posiciones de poder y a quienes efectivamente necesitamos para que, mientras nosotras reclamamos nuestro sitio, ellos aprendan a no ocuparlo injustamente. Muchos socios desperdiciaron una oportunidad de oro para aprender sobre cómo inconscientemente son parte de un problema, y cómo activamente pueden ayudarnos a solucionarlo. Pero muchas socias aprovechamos para conocernos, hermanarnos y escuchar voces llenas de experiencia sobre ciencia, periodismo e igualdad (o su intento incesante).

Solo queda agradecer a las ponentes su tiempo y dedicación y a la AECC actividades como esta. Es un placer formar parte de una asociación que da voz a la mitad silenciada de la sociedad.

Podéis ver todo lo que se ha quedado en el tintero sobre la tertulia con la etiqueta que se usó ese día tn Twitter: #expertasciencia

Mira el vídeo que se transmitió en vivo en facebook.

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Escrito por:

Freelance

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