Hace algunos meses ya escribí en este Blog un artículo sobre la evaluación de la producción científica en España. Ahora escribo el segundo artículo por una cuestión de actualidad informativa. El pasado 20 de febrero se debatió en la Comisión de Ciencia e Innovación del Senado, la moción presentada por la senadora Mª Jesús Sainz, sobre el procedimiento de evaluación de la CNEAI. Como resultado de la reunión, se transigió  con el Grupo Socialista una moción al Gobierno que recoge parte de la propuesta presentada, y que fue apoyada por todos los grupos políticos. Estas propuestas denunciadas por los investigadores recogen algunos puntos como: la penalización por publicar en las lenguas que se hablan en España, aunque sea en revistas con impacto; o que se penalice que se publique en inglés pero en publicaciones que se diga que no tienen suficiente impacto internacional. Todos los puntos propuestos por los investigadores han sido incorporados y se puede consultar tanto el vídeo de la sesión como los resultados de la propuesta presentada a través de la web: www.usc.es/economet/forounives.htm. Desde mi punto de vista, los jóvenes investigadores se sienten bastante sorprendidos ante la continua arbitrariedad e injusticia con la que en España se van modificando los requisitos para acceder a la carrera investigadora. En relación con la arbitrariedad, sólo hay que señalar que hasta hace unos años, los sexenios se otorgaban a los investigadores sin que tuvieran que realizar grandes aportaciones científicas. Los propios investigadores, algunos con tres o cuatro sexenios, se resisten hoy a pedirlos porque consideran que ahora es mucho más complejo. Pero no sólo está esta cuestión que podría estar justificada por una razón de competitividad, bien construida y argumentada, sino porque hay investigadores que en un periodo de evaluación han publicado cuatro libros, siete capítulos de libro y seis artículos (en revistas de su área de conocimiento) y se evalúa igual que al que no ha hecho nada o ha tenido una producción diez veces menor. Se supone que tiene que haber un incentivo para el investigador que ha realizado una producción científica  y que ha desarrollado líneas novedosas y originales de investigación.

Por otra parte, está la cuestión de género, sí me voy a referir a las mujeres que en periodos de solicitud de un sexenio tienen las mismas exigencias que un hombre. Todos y todas sabemos que cuando se produce un nacimiento de un hijo, el hombre continua con su trayectoria profesional más o menos encaminada, aunque alguna noche no haya dormido lo suficiente y que la mujer se hace cargo de la criatura (básicamente por razones etológicas) hasta que llega el momento en el que se incorpora a su vida profesional y entonces se hace cargo de los dos ámbitos (del profesional y del familiar). Una investigadora, especialista en cuestiones de género, intervino con cuestiones de género en este sentido y no tuvo éxito tampoco. En el borrador propuso que las mujeres que tuvieran un hijo en el periodo de solicitar un tramo, pudieran presentar cuatro publicaciones y se lo rechazaron. Está muy bien hacer políticas de Igualdad y de Género de cara a la propaganda institucional pero luego no aplicarlas. Además, de las cuestiones de géneros y de las desigualdades entre quienes realizar un producción científica de interés para su área de conocimiento, hay otras cuestiones que están intrínsecamente vinculadas con las culturas académicas y con las escuelas. Para ello, escribiré otro día, en este Blog y espero aportar más datos que puedan ayudar al debate.

El subject de los mensajes que he recibidos todos estos días ha sido: Sexenios en el Senado.  

Sexenios en el Senado

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